viernes, 8 de junio de 2018

Relación de alumnos que tienen que recuperar


Alumnos que tienen que hacer recuperación de una evaluación suelta el próximo lunes 11:

Rocío Cuevas (4º ESO A): 2ª evaluación
Judit Gómez (4º ESO A): 3ª evaluación

Álvaro Pereda (4º ESO B): 2ª evaluación
Los tres tenéis otra oportunidad, pero, si no la aprovecháis, tendréis que presentaros a la prueba extraordinaria, que tiene carácter global. Aquí tenéis los contenidos de la 2ª evaluación. Los de la 3ª son: del bloque de gramática, toda la sintaxis, con especial atención a las subordinadas adverbiales; y del bloque de literatura, la generación del 27, Miguel Hernández y la novela durante la dictadura. 

Alumnos que tienen que presentarse a la prueba extraordinaria del 20 de junio por haber suspendido dos o tres evaluaciones:

De 4º ESO A

Jerónimo Díaz

Nessa Gallagher (prueba adaptada de español)


De 4º ESO B

Ginés de Lucas

Alba González

Rodrigo Martínez


De 4º ESO C

Ángela Álvarez

María Galindo

Elvira López

Tomás López

Rafael Rodríguez

Iñaki Rosas

Os recuerdo que tenéis una entrada con la información pertinente sobre la prueba extraordinaria y que no tendréis que examinaros de las lecturas que hayáis aprobado a lo largo del curso. Las clases de repaso para el examen serán los días 14, 15, 18 y 19 de junio. En ellas podréis preguntarme todas las dudas que tengáis, aunque mi consejo es que, si queréis aprobar, empecéis a estudiar ya.

Los demás estáis aprobados. Las notas de los últimos exámenes de los tres grupos ya están en Yedra. Buen fin de semana.

martes, 5 de junio de 2018

Soluciones actividades de repaso


Aquí tenéis las respuestas a las cuestiones sobre el texto que os han entregado esta mañana:

1. El fragmento pertenece a Cinco horas con Mario, una novela de Miguel Delibes publicada en 1966 que pertenece a la tercera etapa de la narrativa durante el franquismo: la de la experimentación técnica que se desarrolla a lo largo de la década de los 60.

2. Carmen expone en este texto sus ideas sobre la educación que a su juicio deben recibir las chicas de buena familia. Según ella, no es necesario que estudien (considera que estudiar es poco femenino) y tampoco es deseable que trabajen (para eso están los hombres). Lo que tienen que saber hacer es conquistar a un chico de buena familia que las mantenga (por eso, como decía su madre, la mejor enseñanza es aprender a pisar, mirar y sonreír).

Mario, por el contrario, quiere que su hija Menchu estudie y por eso se enfada con ella cuando suspende. Además, cree que las mujeres deben trabajar para poder ser independientes del hombre (como, de hecho, ya sucede en otros países europeos de mentalidad más avanzada).

3. La técnica que se emplea es el monólogo interior. El lenguaje es coloquial y propio de la lengua oral, espontánea. Por ello, hay muletillas (pues, vaya, dale…), elipsis (de estudios nada), apelativos o vocativos dirigidos al difunto Mario (hijo, cariño), preguntas retóricas (¿Estudié yo, además?, ¿Desde cuándo trabajan las señoritas?), expresiones coloquiales (poner ojos de carnero degollado, hacer hecho fu como el gato, ir de tumbo en tumbo…), sufijos apreciativos (librote, franchute), expresiones poco precisas (lo de Menchu, eso de los libros), errores gramaticales como el laísmo (a la niña no la tiran los libros, yo la alabo el gusto)… Además, apenas hay puntos a lo largo del discurso y las frases se acumulan de manera caótica, apareciendo con frecuencia la conjunción “que” como nexo conector.

4. Subordinadas:

  • Que estudia: subordinada adjetiva en función de CN (complementa a “chica”). El “que” es sujeto.
  • Lo que buscáis: subordinada adjetiva sustantivada en función de sujeto. “Lo que” es CD.
  • Cómo los libros también pueden servir para algo: subordinada sustantiva en función de CD. “Cómo” es CCM.
  • Por más que tú… serio: subordinada adverbial concesiva en función de complemento oracional.
  • Que hoy no es como ayer: subordinada sustantiva en función de CD.
  • El que aprueba: subordinada adjetiva sustantivada en función de sujeto. “El que” es sujeto.
  • Que el profesor: subordinada adverbial comparativa en función de complemento del cuantificador “más”. El verbo está omitido y “el profesor” sería sujeto en la subordinada.
  • Cuando acabe: subordinada adverbial de tiempo en función de CCT.
  • En cuanto se quite el luto: subordinada adverbial de tiempo en función de CCT.
  • Que Dios te haya perdonado: subordinada adjetiva CN (complementa a “manía”). El “que” es CD.
  • Si estuviera en mi mano: subordinada adverbial condicional en función de complemento oracional.
  • Que un confort alcanzado a cualquier precio: subordinada adverbial comparativa en función de complemento del cuantificador “más”. Está omitido el verbo “vale”.
  • Que en el extranjero trabajan las mujeres: subordinada sustantiva en función de CD.

viernes, 1 de junio de 2018

Novela de la experimentación técnica de los años 60

Como hemos comentado en clase, una de las novelas más representativas de este periodo es Cinco horas con Mario de Miguel Delibes. Esta obra se ambienta en marzo de 1966, momento en el que Carmen Sotillo acaba de perder, de forma inesperada, a su marido Mario, catedrático de instituto. Una vez que las visitas y la familia se han retirado, ella sola vela durante la última noche el cadáver de su marido e inicia con él un monólogo-diálogo en el que descubrimos sus personalidades y los conflictos de su matrimonio.

El núcleo central de esta narración lo constituye el soliloquio de Carmen, el monólogo de una mujer conservadora de clase media-alta con el cadáver de su prematuramente fallecido marido Mario, catedrático de instituto, librepensador y comprometido periodista e intelectual. A través de los recuerdos de  su insatisfactoria vida en común a lo largo de 23 años de matrimonio, Delibes recrea la España provinciana de la época, los problemas de la falta de comunicación en el matrimonio, así como el conflicto de las "dos Españas".



La obra comienza con la esquela que tenéis arriba y a continuación consta de un prólogo, un núcleo central de veintisiete secuencias (que constituyen el monólogo de Carmen) y un epílogo. Cada una de las veintisiete secuencias comienza con una cita bíblica, pasajes que Mario había subrayado en su Biblia de cabecera. Partiendo de estas citas, Carmen va desgranando sus pensamientos, haciéndole a su marido continuos reproches por su integridad moral y falta de ambición, que han impedido que alcanzaran el reconocimiento y el estatus social que ella ambicionaba para su familia, así como por su actitud de frialdad hacia ella. La renovación técnica se advierte tanto en la peculiar estructuración de la novela en secuencias como en el magistral empleo del monólogo interior como una forma de penetrar en la piscología de la mujer protagonista sin que apenas se escuche la voz del narrador, así como en la condensación temporal (en más de doscientas páginas transcurren tan solo cinco horas).

Aparte del texto que tenéis en vuestro libro (página 195), en la que la protagonista expresa su incomprensión ante la preocupación de su difunto marido por las injusticias sociales, vamos a ver algunos fragmentos de distintas representaciones teatrales que se han hecho de esta novela (han interpretado a la protagonista, Carmen Sotillo, las actrices Lola Herrera y Natalia Millán) y también a leer y comentar otros textos relevantes de la obra.

Como introducción, en el siguiente vídeo la actriz Natalia Millán habla de manera resumida del argumento de la obra:



Aquí vemos a Carmen Sotillo (encarnada por Lola Herrera) explicando al comienzo de la obra cómo ha encontrado el cadáver de su marido, que ha muerto de un repentino infarto:



En el siguiente vídeo se muestra ya la mentalidad conservadora de Carmen (encarnada aquí por Natalia Millán) y los celos que ha sentido siempre de su cuñada Encarna, que hacen que en el monólogo se sucedan los reproches hacia su marido:



En este texto, que pertenece a la segunda secuencia, podéis ver cómo a partir de la cita bíblica (en cursiva) fluye el monólogo de Carmen, quien en este caso le recrimina a su marido algo que nunca le ha perdonado: que nunca se hubieran comprado un coche (Mario iba al instituto donde daba clases en bicicleta). También le reprocha que se hubiera dedicado a escribir cosas que, según ella, no podían interesar a nadie:

En teniendo con qué alimentarnos y con qué cubrirnos, estemos con eso contentos. Los que quieren enriquecerse caen en tentaciones, en lazos y en muchas codicias locas y perniciosas que hunden a los hombres en la perdición y en la ruina, porque la raíz de todos los males es la avaricia, y por eso mismo me será muy difícil perdonarte, cariño, por mil años que viva, el que me quitases el capricho de un coche. Comprendo que a poco de casarnos eso era un lujo, pero hoy un Seiscientos lo tiene todo el mundo, Mario, hasta las porteras si me apuras, que a la vista está. Nunca lo entenderás, pero a una mujer, no sé cómo decirte, le humilla que todas sus amigas vayan en coche y ella a patita, que, te digo mi verdad, pero cada vez que Esther o Valentina o el mismo Crescente, el ultramarinero, me hablaban de su excursión del domingo me enfermaba, palabra. Aunque me esté mal decirlo, tú has tenido la suerte de dar con una mujer de su casa, una mujer que de dos saca cuatro y te has dejado querer, Mario, que así qué cómodo, que te crees que con un broche de dos reales o un detallito por mi santo ya está cumplido, y ni hablar, borrico, que me he hartado de decirte que no vivías en el mundo pero tú, que si quieres. Y eso, ¿sabes lo que es, Mario?  Egoísmo puro, para que te enteres, que ya sé que un catedrático de Instituto no es un millonario, ojalá, pero hay otras cosas, creo yo, que hoy en día nadie se conforma con un empleo. Ya, vas a decirme que tú tenías tus libros y “El Correo”, pero si yo te digo que tus libros y tu periodicucho no nos han dado más que disgustos, a ver si miento, no me vengas ahora, hijo, líos con la censura, líos con la gente y, en sustancia, dos pesetas.    Y no es que me pille de sorpresa, Mario, porque lo que yo digo, ¿quién iba a leer esas cosas tristes de gentes muertas de hambre que se revuelcan en el barro como puercos?. Vamos a ver, tú piensa con la cabeza, ¿quién iba a leer ese rollo de “El Castillo de Arena” donde no hablas más que de filosofías? Tú mucho con que si la tesis y el impacto y todas esas historias, pero ¿quieres decirme con qué se come eso? A la gente le importan un comino las tesis y los impactos, créeme, que a ti, querido, te echaron a perder los de la tertulia, el Aróstegui y el Moyano, ese de las barbas, que son unos inadaptados.

En el siguiente fragmento Carmen habla de Paquito Álvarez (el hombre con el que, como confesará más adelante, le fui infiel a Mario en una ocasión) y, en contraposición, habla de su difunto marido, que realmente nunca le gustó:
De acuerdo, el señorío no se improvisa, se nace o no se nace, es una de esas cosas que da la cuna, aunque bien mirado, la educación, el trato, también puede hacer milagros, que ahí tienes, sin ir más lejos, el caso de Paquito Álvarez, un artesano cabal, no vamos a decir ahora, que de chico trabucaba las palabras que era una juerga, bueno, pues le ves hoy y otro hombre, qué aplomo, qué modales, yo no sé qué maña se ha dado, pero los hombres es una suerte, como yo digo, si a los veinte años no estáis bien, no tenéis más que esperar otros veinte. Y, luego, esos ojos. Hay que reconocer que Paco siempre les tuvo ideales, de un azul verdoso, entre de gato y agua de piscina, pero ahora como ha encorpado y tiene más representación, mira de otra manera, como con más intención, no sé si me explico, y, además, como no se apura al hablar, que habla sólo lo justo y a medio tono, con ese olor a tabaco rubio, que es un olor, que a mí me chifla, resulta, es uno de esos hombres que te azaran, fíjate, quién se lo iba a decir a él. Yo daría lo que fuese porque tú fumases rubio, Mario, que te parecerá una tontería, o por lo menos emboquillado, hace otra cosa, y no ese tabaco tuyo, hijo, que ya no se ve por el mundo, nunca he podido con él, que cada vez que en una reunión te pones a liar uno, me enfermo, como lo oyes, que luego ese olor, a pajas o qué sé yo, a saber qué gusto puedes sacarle a esa bazofia, que si siquiera fuese elegante o así, vaya, pero liar un cigarro, lo que se dice liarlo, ya no se ve más que a los patanes, ni los hijos de las porteras, si me apuras, que te queman la ropa y te pones hecho un asco, como yo digo. Claro que dirás tú que a ti la ropa qué, que ésa es otra, que nunca te dio por ahí, que me has hecho pasar unos apuros que ni imaginas, hijo, siempre hecho un adán, que yo no sé qué arte te das que a los dos días de estrenar un traje ya está para la basura, que ni sé cómo me enamoré de ti, francamente, que el traje marrón aquel, el de las rayitas, me horrorizaba, que yo me hacía ilusiones de cambiarte, pero ya, ya, genio y figura, a esa edad ya se sabe, romanticismo pero ni tanto ni tan calvo, Mario, calamidad, que bien poca suerte he tenido contigo en este aspecto, que me has hecho sufrir más que otro poco. "

miércoles, 30 de mayo de 2018

Novela del realismo social de la década de los 50: textos de "La colmena"


Aunque la había escrito en la década de los 40, Cela no pudo publicar "La colmena" en España hasta el año 1955 (la publicó primero en Argentina, en 1951), porque la censura de la época no toleraba las abundantes alusiones al sexo y al ambiente homosexual y carcelario (y eso que el autor era un protegido de un poderoso político franquista).

La estructura externa de la novela está compuesta de seis capítulos y un epílogo. Cada capítulo consta de un número variable de secuencias de corta extensión, que desarrollan episodios que están mezclados con otros que ocurren simultáneamente. De esta manera el argumento se rompe en multitud de pequeñas anécdotas. Lo importante es la suma de las mismas, que conforma un conjunto de vidas cruzadas, como las celdas de una colmena (de ahí el título de la novela).

El marco espacio-temporal es muy preciso: Madrid en unos pocos días (en concreto, dos y medio) de 1943, en plena posguerra. Los personajes que se entrecruzan, sin embargo, son unos trescientos (es una novela coral, de protagonista múltiple). De entre ellos, apenas encontraremos representantes de las clases más acomodadas, y del mismo modo no tienen relevancia los pertenecientes a la clase obrera o a los sectores marginados. Lo que predomina es la clase media baja, la pequeña burguesía venida a menos, es decir, gentes en situación inestable, que tienen un futuro incierto y han de vivir a salto de mata. Son personajes dibujados tímidamente que comparten como rasgo esencial su frustración. De su testimonio resulta la patética situación de una ciudad miserable, sombría y siniestra aún no recuperada del trauma de la guerra, que pasa hambre, que ha perdido el ideal y los horizontes.

El personaje más seguido, Martín Marco, aparece en el anonimato en el café de doña Rosa. No tiene para pagar. El camarero lo echa, pero aún el lector no conoce su nombre. El capítulo siguiente recoge a Martín en el momento en que era expulsado y, en epígrafes salteados y no numerados, lo pasea por la ciudad. Sabemos que ha salido de algún lugar de la calle de Fuencarral a la glorieta de Bilbao y que va <<camino de Santa Bárbara>>. El destino es la casa de su hermana Filo al final de la calle de Ibiza. También de aquel lugar es rechazado porque el cuñado, don Roberto, no lo acepta. Aún no sabemos bien las razones. En el bar de Celestino pide más tarde un café, pero debe ya 22 pesetas. No se lo ponen. Es el tercer refugio imposible.

La voluntad de reflejar con exactitud la realidad no supone la absoluta neutralidad del autor, que interviene de dos formas contradictorias. En la mayoría de los casos utiliza la técnica objetivista, es decir, se limita a mostrar, a describir desde fuera, sin penetrar en el interior de los personajes. Otras veces, sin embargo, adopta una actitud omnisciente y comenta irónicamente las actitudes de los personajes.


FRAGMENTOS DE "LA COLMENA"

En el siguiente fragmento se pone de manifiesto la intención de denuncia social del autor que caracteriza a los novelistas de los años cincuenta. El protagonista, a propósito del lujo que observa en una tienda de sanitarios, reflexiona sobre la desigualdad social y sobre la necesidad de reformas para que todos vivan mejor. La actitud del narrador es de aparente objetividad porque va describiendo y narrando en presente lo que le sucede al personaje; sin embargo, observamos que adopta una actitud omnisciente pues es capaz de penetrar en su mundo interior y reproducir sus pensamientos.

Martín Marco se para ante los escaparates de una tienda de lavabos que hay en la calle de Sagasta. La tienda luce como una joyería o como la peluquería de un gran hotel, y los lavabos parecen lavabos del otro mundo, lavabos del Paraíso, con sus grifos relucientes, sus lozas tersas y sus nítidos, purísimos espejos. Hay lavabos blancos, lavabos, de todos los colores. ¡También es ocurrencia! Hay baños que lucen hermosos como pulseras de brillantes, bidets con un cuadro de mandos como el de un automóvil, lujosos retretes de dos tapas y de ventrudas, elegantes cisternas bajas donde seguramente se puede apoyar el codo, se pueden incluso colocar algunos libros bien seleccionados, encuadernados con belleza: Hólderlin, Keats, Valéry, para, los casos en que el estreñimiento precisa de compañía; Rubén, Mallarmé, sobre todo Mallarmé para las descomposiciones de vientre. ¡Qué porquería!

Martín Marco sonríe, como perdonándose, y se aparta del escaparate.

La vida piensa es todo. Con lo que unos se gastan para hacer sus necesidades a gusto, otros tendríamos para comer un año. ¡Está bueno! Las guerras deberían hacerse para que haya menos gentes que hagan sus necesidades a gusto y pueda comer el resto un poco mejor. Lo malo es que, cualquiera sabe por qué, los intelectuales seguimos comiendo mal y haciendo nuestras cosas en los Cafés. ¡Vaya por Dios!

A Martín Marco le preocupa el problema social. No tiene ideas muy claras sobre nada, pero le preocupa el problema social.

Eso de que haya pobres y ricos, dice a veces, está mal; es mejor que seamos todos iguales, ni muy pobres ni muy ricos, todos un término medio. A la Humanidad hay que reformarla. Debería nombrarse una comisión de sabios que se encargase de modificar la Humanidad. Al principio se ocuparían de pequeñas cosas, enseñar el sistema métrico decimal a la gente, por ejemplo, y después cuando se fuesen calentando, empezarían con las cosas más importantes y podrían hasta ordenar que se tirara abajo las ciudades para hacerlas otra vez, todas iguales, con las calles bien rectas y calefacción en todas las casas. Resultaría un poco caro, pero en los Bancos tiene que haber cuartos de sobra.

Una bocanada de frío cae por la calle de Manuel Silvela y a Martín le asalta la duda de que va pensando tonterías.

 - ¡Caray con los lavabitos!

Al cruzar la calzada un ciclista lo tiene que apartar de un empujón.

- ¡Pasmado, que parece que estás en libertad vigilada!

A Martín le subió la sangre a la cabeza.

 - ¡Oiga, oiga!

El ciclista volvió la cabeza y le dijo adiós con la mano.

Aquí tenéis un comentario completo de este fragmento:




La acción de la novela se inicia en el café de doña Rosa, y ese café actuará como epicentro del que parten los mil hilos de las mil historias que componen "La colmena". En el siguiente fragmento se describe a doña Rosa de esta caricaturesca manera (observamos de nuevo en este fragmento cómo el narrador, que parece objetivo, de pronto se involucra en la historia e incluso emplea la primera persona):

Doña Rosa va y viene por entre las mesas del café, tropezando a los clientes con su enorme trasero. Doña Rosa dice con frecuencia leñe y nos ha merengao. Para doña Rosa, el mundo es su café, y alrededor de su café, todo lo demás. Hay quien dice que a doña Rosa le brillan los ojillos cuando viene la primavera y las muchachas empiezan a andar de manga corta. Yo creo que todo eso son habladurías: doña Rosa no hubiera soltado jamás un buen amadeo de plata por nada de este mundo. Ni con primavera ni sin ella. A doña Rosa lo que le gusta es arrastrar sus arrobas, sin más ni más, por entre las mesas. Fuma tabaco de noventa, cuando está a solas, y bebe ojén, buenas copas de ojén, desde que se levanta hasta que se acuesta. Después tose y sonríe. Cuando está de buenas, se sienta en la cocina, en una banqueta baja, y lee novelas y folletines, cuanto más sangrientos, mejor: todo alimenta. Entonces le gasta bromas a la gente y les cuenta el crimen de la calle de Bordadores o el del expreso de Andalucía.
Podéis leer un comentario de este texto de este fragmento en el siguiente enlace:





lunes, 28 de mayo de 2018

Prueba extraordinaria


De acuerdo con lo previsto en la programación didáctica y con lo recogido en la hoja informativa que se os entregó al comenzar el curso, os tendréis que presentar a la prueba extraordinaria de Lengua, que tendrá lugar el próximo 20 de junio a las 12.15 horas (aula B9), los alumnos que:
  • Hayáis suspendido dos o tres evaluaciones.
  • Hayáis suspendido una evaluación y el correspondiente examen de recuperación de dicha evaluación (ese posible examen de recuperación de un trimestre suelto será el lunes 11 de junio en la hora de clase). En el caso de que hayáis suspendido solo la 1ª evaluación con una nota de 3 o más puntos, os quedaría recuperada automáticamente sin hacer recuperación.

CONTENIDOS DE LA PRUEBA EXTRAORDINARIA

BLOQUE DE GRAMÁTICA Y COMUNICACIÓN

  • Tipos de texto según el ámbito de uso: humanísticos, formales, académicos, científicos, periodísticos y publicitarios. Hay que saber distinguirlos y conocer las características de los textos periodísticos y los principales subgéneros de información (noticia), mixtos (entrevista, crónica) y de opinión (columna, artículo de opinión, crítica, carta al director). Es importante también saber identificar los rasgos lingüísticos en los que se manifiestan la objetividad y la subjetividad.
  • Tipos de texto según la forma de discurso: narración, descripción, diálogo, exposición y argumentación. Hay que saber distinguirlos y conocer las características de la argumentación (en un texto argumentativo, hay que saber determinar el tema, enunciar la tesis y localizar los principales argumentos empleados por el autor).
  • Las unidades lingüísticas (de menor a mayor): fonema, monema (división de palabras en lexemas y morfemas y clasificación según su composición), palabra (las clases de palabras o categorías gramaticales), sintagma (las clases de sintagmas y su estructura), enunciado (los tipos de enunciado) y texto.
  • Análisis sintáctico de oraciones:
    • La oración simple. El sujeto. Estructura del sujeto y clases de sujeto. Las oraciones impersonales. El predicado. Clases de predicado: verbal y nominal. Las oraciones pasivas. Los complementos del verbo en el predicado: CD, CI, CC, atributo, complemento predicativo, complemento de régimen, complemento agente. El leísmo y el laísmo.
    • Oraciones compuestas por coordinación (copulativa, adversativa, disyuntiva) y por yuxtaposición.
    • Oraciones compuestas por subordinación:
      • Subordinadas adjetivas.
      • Subordinadas sustantivas. Subordinadas adjetivas sustantivadas.
      • Subordinadas adverbiales propias: tiempo, lugar y modo.
      • Subordinadas adverbiales impropias: causales, finales, condicionales, concesivas, consecutivas y comparativas.

BLOQUE DE LITERATURA

Introducción.
  • Los tres grandes géneros literarios (narrativa, lírica y teatro) y los principales subgéneros.
  • El comentario de textos literarios: localización, tema, actitud e intencionalidad del autor, estructura (externa e interna), análisis del lenguaje y valoración personal.
  • Métrica: cómo medir versos, nombres de los versos según el número de sílabas, tipos de rima, el soneto, el romance, la silva y el verso libre.
  • Principales figuras literarias.

La literatura española del siglo XVIII.

  • Neoclasicismo. Características. La comedia neoclásica: Leandro Fernández de Moratín. La prosa neoclásica: José Cadalso.

La literatura española del siglo XIX.

  • Romanticismo (1ª mitad del XIX). Características principales. La lírica romántica: Espronceda. La prosa romántica: Larra. El teatro romántico: José Zorrilla.
  • Posromanticismo. Bécquer: Rimas y Leyendas.
  • Realismo y Naturalismo. Características. Rasgos de la novela realista. Principales autores de novelas y cuentos: Benito Pérez Galdós, José María de Pereda, Leopoldo Alas Clarín, Emilia Pardo Bazán.

La literatura española del siglo XX.

  • Modernismo y generación del 98. Características del Modernismo. Rubén Darío. El concepto de generación del 98: Modernismo vs. 98. Requisitos generacionales, autores, grandes temas, estilo y evolución del grupo. Autores: Unamuno, Valle-Inclán y Antonio Machado.
  • Las vanguardias y la Generación del 27. Concepto y nómina de autores (incluidas las "Sinsombrero"). “Generación de la amistad”. Equilibrio entre tradición y vanguardia. Evolución del grupo. Estudio particular de autores: Pedro Salinas, Federico García Lorca y Rafael Alberti. 
  • Literatura durante el franquismo. Miguel Hernández. Etapas en la novela: existencial, realismo social y experimentación técnica. Características y principales autores y obras de cada etapa: Camilo José Cela, Carmen Laforet, Rafael Sánchez Ferlosio, Miguel Delibes…

LECTURAS OBLIGATORIAS


CÓMO PREPARAR LA PRUEBA EXTRAORDINARIA

Tenéis, aparte del libro de texto, dos instrumentos muy útiles para poder estudiar: el cuaderno de clase, donde hemos ido haciendo resúmenes de todo lo que tenéis que estudiar, y este blog, donde están, entre otras cosas, los textos que hemos leído y comentado en clase (otros los tenéis fotocopiados).

ESTRUCTURA DE LA PRUEBA EXTRAORDINARIA

La prueba estará estructurada en tres bloques, a cada uno de los cuales se le asignará esta puntuación:
  • BLOQUE DE GRAMÁTICA Y COMUNICACIÓN (4 PUNTOS)
  • BLOQUE DE LITERATURA (4 PUNTOS)
  • LECTURAS (2 PUNTOS)

Importante: de las lecturas que hayáis aprobado durante el curso no os tendréis que examinar. Si a algún alumno le da aprobada la media de los exámenes de las seis lecturas, en esta parte del examen puede optar por tener la nota correspondiente (por ejemplo, si la media de los exámenes de las lecturas le da un 6, en este bloque tendría 1,2 sobre 2 puntos).
CRITERIOS DE CALIFICACIÓN DE LA PRUEBA EXTRAORDINARIA

  • Para superar la materia la nota tiene que ser igual o superior a 5 puntos.
  • Los criterios de calificación serán los mismos que para el resto de pruebas escritas realizadas durante el curso, es decir, se puede perder hasta 1 p. sobre la nota final del examen por faltas de ortografía y/o errores de acentuación (se descontará 0.25 p. por cada falta y/o por cada 10 errores en el uso de las tildes).

domingo, 27 de mayo de 2018

Novela existencial de los años 40: textos de "Nada" de Carmen Laforet

La familia de Pascual Duarte la habéis leído completa, así que no creo que  tenga sentido poneros aquí ningún fragmento, aunque debéis tener presentes las características y los temas que aborda la novela, así como lo que hemos comentado en clase sobre el "tremendismo".


Carmen Laforet en su juventud .

De Nada, de Carmen Laforet, leímos en clase el comienzo de la novela, en el que se describía la emoción de Andrea en su llegada a Barcelona, una emoción que pronto se convertiría en frustración, sobre todo por lo que se va a encontrar en la casa de la calle Aribau donde viven su abuela y sus tíos. Una casa llena de miseria, de odio y de violencia, que es una metáfora de la sociedad española de posguerra.



Como ya hemos comentado en clase, las novelas de los años 40 no realizan una crítica social abierta, sino que centran su atención en los aspectos de la vida cotidiana de los protagonistas. Así, en Nada no hay muchas alusiones explícitas a la Guerra Civil, pero la novela muestra a través de sus personajes y del ambiente que describe los efectos desastrosos (desequilibrios psicológicos, economía arruinada, resentimiento, miedo, represión…) que el conflicto dejaría a la España de los años 40.




Algunos de los temas que se critican en la novela son los siguientes:



La miseria y el hambre



En la novela, el hambre, la necesidad económica y la pobreza son hechos indiscutibles a los que Carmen Laforet alude en varias ocasiones, particularmente en el personaje de Andrea, la protagonista. Para muestra baste el siguiente pasaje de la narración:


Angustias examinando mis zapatos [los de Andrea], cuyo cuero arrugado como una cara expresiva delataba su vejez, señaló las suelas rotas que rezumaban humedad y dijo que yo había cogido un enfriamiento por llevar los pies mojados.

ANGUSTIAS. Además, hija mía, cuando se es pobre y se tiene que vivir a costa de la caridad de los parientes, es necesario cuidar más las prendas personales. Tienes que andar menos y pisar con más cuidado…



El asunto del hambre se trata desde un punto de vista crítico, por ejemplo cuando Andrea hace alusión a su hambre comparándose con los mendigos:



Algunas noches, hambrienta, compraba un cucurucho de almendras en el puesto de la esquina. Me era imposible llegar a casa para comérmelas... Entonces me seguían siempre dos o tres chicos descalzos.

-¡Una almendrita! ¡Mire que tenemos hambre!

-¡No tenga mal corazón!

-(¡Ah! ¡Malditos!, pensaba yo. Vosotros habéis comido en algún comedor de Auxilio Social. Vosotros no tenéis el estómago vacío).



En esta comparación hay una fuerte crítica a las formas sociales que la obligan a fingir algo que no es, nuevamente el espejo le devuelve una imagen distinta.



La marginación de la mujer



Uno de los aspectos que indirectamente se critican en Nada es el papel de la mujer durante la dictadura: el régimen promovía una imagen “ideal” de la mujer como pasiva, pura y sumisa, destinada únicamente a ser esposa y madre, por lo que la mujer que tenía deseos e ideas propias e independientes con respecto a sus funciones maternas, estaba condenada a “no ser”, o, en el mejor de los casos, a ser considerada una chica "rara" (como Andrea y también como la propia autora, Carmen Laforet).


Andrea, la protagonista de la novela, tiene esta conversación con su tía Angustias, que en la novela representa la represión, la censura y la falta de opciones para la mujer:

- Cuando seas mayor entenderás por qué una mujer no debe andar sola por el mundo.

- ¿Según tú, una mujer, si no puede casarse, no tiene más remedio que entrar en el convento?

- No es esa mi idea (…) Pero es verdad que sólo hay dos caminos para la mujer. Dos únicos caminos honrosos. Yo he escogido el mío, y estoy orgullosa de ello. He procedido como una hija de mi familia debía hacer. Como tu madre hubiera hecho en mi caso. Y Dios sabrá entender mi sacrificio…”.



El otro camino (su tía ha decidido hacerse monja)  es ese al que hace referencia tiempo después su amigo Pons cuando mantiene con Andrea esta conversación:

Aquel día fue uno de los primeros de mis vacaciones. Se habían terminado los exámenes y me encontré con un curso de la carrera acabado. Pons me preguntó:

- ¿Qué piensas hacer este verano?

- Nada, no sé…

- ¿Y cuándo termines la carrera?

- No sé tampoco. Daré clases supongo (…)

- ¿No te gustaría más casarte?

Yo no le contesté.


También se aborda el tema de los malos tratos a través de la relación que su tío Juan mantiene con Gloria. Gloria vive en la casa de la calle Aribau, bajo un constante miedo, y a la vez muestra una actitud pasiva, que no le permite modificar su vida angustiosa y de sufrimiento, oprimida por los arranques violentos de su esposo. Esto es evidente cuando Gloria se queja a Andrea de la locura de Juan, aquel hombre atormentado que la golpea y del que no puede huir, simplemente porque no vislumbra su vida de otro modo:



¿Y cómo se puede huir cuando el hombre tiene una navaja y unas piernas para seguirte hasta el fin del mundo? ¡Ay, chica, tú no sabes lo que es tener miedo!... […]. Y si siempre fuera malo, chica, yo le podría aborrecer y sería mejor. Pero a veces me acaricia, me pide perdón y se pone a llorar como un niño pequeño… Y yo, ¿qué voy a hacer? Me pongo también a llorar y me entran los remordimientos…, porque todos tenemos nuestros remordimientos, hasta yo, no creas.



La violencia



La relación de las personas en la casa Aribau es completamente disfuncional. El caos y la violencia reinan en el ambiente; hay una constante agresión verbal y física entre los hermanos: Juan v/s Román v/s Angustias y entre Gloria y Juan, su marido, quien abusa física y emocionalmente de ella:



De pronto se abrió la puerta de una patada de Juan, y Gloria salió despedida, medio desnuda y chillando. Juan la alcanzó y aunque ella trataba de arañarle y morderle, la cogió debajo del brazo y la arrastró hacia el cuarto de baño. (...) Juan metió a Gloria en la bañera y, sin quitarle las ropas, soltó la ducha helada sobre ella. (...) De pronto soltó a Gloria --cuando ella ya no se resistía-- (...) Yo estaba encogida en un rincón del obscuro pasillo.



Pero no sólo se presenta esta situación de violencia física sino que también se dejan ver visos de una relación incestuosa que Román, el tío, pretende con Andrea:



-Precisamente tenía muchas ganas de charlar esta tarde contigo, pequeña. Tengo arriba un café bonísimo y quería invitarte a una taza. Tengo también cigarrillos y unos bombones que compré ayer pensando en ti.  



Ante el rechazo de Andrea, Román responde:



-No es verdad que tengas que estudiar Andrea, ¡Anda! -dijo, acercándose rápidamente hacia mí y cogiéndome del brazo- ¡Vamos! Me sentí rígida y suavemente empecé a despegar sus dedos de mi brazo y estábamos muy cerca y no nos movíamos.



La mano de Román apretando el brazo metaforiza una relación peligrosa: constituye una invasión sobre el cuerpo de Andrea, lo que está indicando un claro deseo de posesión, de pertenencia, a la que Andrea se resistirá hasta el final, situación que le permitirá salvarse de caer en la vorágine de la familia y, por ende, de la sociedad, de la nación. Si queréis saber cómo lo consigue, tenéis que leer la novela.